Conceptos de la macrobiotica. Equilibrio físico y emocional.

Yin y yang debería funcionar como un compás en la vida.

Todas las algas ayudan a fortalecer la sangre.

Los alimentos catalogados como una energía fuertemente contractiva (yang) como carne, pollo, huevos, así como exceso de harinas horneadas o de sal , pueden contraer órganos como el bazo que es el órgano principal del sistema linfático (sistema linfático bombea los fluidos), y también pueden ceñir y recargar el hígado (los arranques de mal carácter, irritabilidad y comportamiento agresivo, son producto de un hígado hiperactivo que descarga una energía metabólica excesiva en forma caótica y salvaje).

No es la sal lo que aumenta la presión, sino que los excesos de proteínas y grasas obstruyen la delicada trama de células de los riñones que filtran la sangre, afectando la calidad sanguínea y elevando la presión arterial. Al acumular agua, los riñones pueden volverse crónicamente inflamados impidiendo las eliminaciones.

Las frutas son muy frescas y apaciguantes, pero en exceso pueden enfriar el cuerpo, causar una mala circulación sanguínea, una energía errática y nerviosa y pérdida de vitalidad sexual. Los jugos son todavía más concentrados. Se dice que como los monos que consumen mucha fruta, los que la consumen los lleva a mucho parloteo y chachara, debilitándose emocionalmente y son fácilmente aprovechados por otros.

El miso es una pasta elaborada fermentando orgánicamente la soja, fortalece la energía y contiene enzimas que facilitan la digestión y mejora la calidad sanguínea. Ayuda a prevenir enfermedades cardíacas, alivia el cáncer de mama y todo lo que sea radioactividad.

Usar combustibles naturales como la llama del gas nos otorga una energía de seguridad y la leña nos produce una energía fuerte y pacífica.

Microondas: Las ondas del microondas vibran a más de 2 millones de ciclos por segundo, mientras que las eléctricas a 60 ciclos por segundo. Esas vibraciones intensas pueden afectar la integridad celular del alimento, así como de las personas que lo consumen. Desde una perspectiva energética, estos efectos extremo yin, dispersantes, contribuyen a deteriorar y descomponer las células corporales. Esas vibraciones caóticas, penetran en los alimentos y afectan directamente las células, tejidos, pensamientos y emociones.

Extremo yang: (Contracción) Cualquier alimento extremo puede producir efectos físicos, mentales y espirituales. Carne: si bien apoya las actividades fuertes en climas fríos, en general produce dureza y rigidez física y mental. Pollo: la carne de pollo agobia, endurece los músculos, huesos y nervios, y su carne se concentra alrededor de la garganta y cuello pudiendo producir problemas en las tiroides, todo lo que sea tics y movimientos espasmódicos propios de estas aves, acompañan a las personas que consume en forma frecuente pollo. Huevo: el huevo es una de los alimentos más condensados consumidos por el hombre y produce una energía extrema contractiva. Su consumo excesivo crea durezas en los ovarios, próstata, páncreas e hígado. Desde el punto de vista energético quienes consumen muchos huevos adquieren como una cáscara vibratoria a su alrededor que les impide comunicarse con los demás. Así como el pollito sale del cascarón puede producir irrupciones y estallidos.

Azúcar: libera glucosa en la sangre y causa una explosión de energía porque sube instantáneamente los niveles de azúcar en la sangre, pasa pronto, cuando estos niveles caen, se desvanece la euforia y caemos en la melancolía y la depresión.

Extraído del libro “La senda macrobiótica hacia la salud total” de Michio Kuschi y Alex Jack