Jerusalen. El encanto sagrado.
glaminess en jerusalem

Jerusalen es una ciudad mágica, elegida, y siempre sospeché que visitarla iba a ser una de las experiencias más reveladoras de mi vida. Quizás porque soy un estudioso incansable de la Biblia y conozco cada hecho sagrado sucedido en esa tierra maravillosa.

Lo cierto es que cuando llegué y la vi desde el Monte de los Olivos no pude dejar de emocionarme.

Sabía que desde ese lugar se podía apreciar la mejor vista panorámica de la “Ciudad Vieja de Jerusalen”, y fue por ello que desde el aeropuerto de Tel Aviv nos trasladamos directamente hasta allí, inclusive antes de dejar las valijas en el moderno y premiado, Hotel Mamilla.

Se estaba poniendo el sol y los edificios (construidos con una piedra blanca que es la única que la legislación municipal permite) brillaban ratificando su nombre popular de: “Jerusalen de Oro”. Era viernes de tarde y faltaba poco para que entrara el “shabbat” (el día de reposo que la mayoría de los judíos guardan tal como Dios lo pidió), y por ello el comercio estaba cerrado para la preparación del sábado.

Jerusalen  es considera la “Ciudad Santa” para las tres mayores religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el Islam, y en el Monte del Templo se encuentra  el epicentro histórico y espiritual.

Para los judíos, es el lugar más sagrado de la tierra. La roca en el centro del Monte  (ahora cubierta por el Domo de la Roca) es donde Abraham se propuso sacrificar a su hijo Isaac. Salomón construyó allí el primer Templo y luego el segundo Templo fue erigido por Herodes en el mismo lugar. El cristianismo asocia el Monte del Templo con las enseñanzas de Jesús, mientras que para los musulmanes es el lugar desde donde Mahoma ascendió al cielo.

La ciudad esta dividida en tres zonas: la parte oeste, que es la más nueva, y la cual cuenta con modernos edificios y centros comerciales, la zona oriental con una gran mayoría de pobladores árabes, y la ciudad antigua amurallada, que la más  atractiva para quienes llegamos de lejos. Esta última alberga en su interior los barrios judíos, armenios, cristianos y musulmanes, cada uno con sus costumbres y tradiciones especiales.

Dentro de la ciudadela se puede visitar el mercado árabe (allí se pueden comprar desde candelabros de plata hasta las más diversas especies orientales), la Vía Dolorosa, la Iglesia del Santo Sepulcro (lugar de la crucifixión de Jesús) y el Cenáculo o habitación en donde se celebró la Ultima Cena.

Un dato interesante de la vieja Jerusalen es que tiene ocho puertas, de las cuales siete están abiertas y una permanece sellada. Las cuatro puertas principales son: la puerta de Yafo, la de Damasco, la puerta de los Leones y la puerta de Sión, las cuales  fueron construidas de acuerdo a los cuatro puntos cardinales y están orientadas hacia las principales ciudades aledañas. La puerta Dorada, la única que esta sellada, es llamada en hebreo la “Puerta de la Misericordia”. De acuerdo a la tradición judía, por esta puerta el Mesías entrará en Jerusalén, aunque los árabes la sellaron hace ya varios siglos para impedirlo.

El Muro de los Lamentos es otro de los grandes atractivos de la ciudad, símbolo de la fe hebrea, y lugar al que llegan anualmente millones de visitantes y peregrinos para orar y dejar alguna petición entre sus piedras. El ha-Kotel ha-Ma´aravi es un fragmento del muro de contención del lado occidental de la Explanada del Templo. Con sus 15 metros de altura, este muro occidental ha sido llamado Muro de los Lamentos porque durante el largo exilio, los judíos solo podían volver allí  una vez por año a llorar la destrucción del Templo. Durante los dos mil años en que estuvieron alejados de él, cualquiera fuese el lugar del mundo en que se encontraran, los judíos rezaban mirando hacia este sitio.

Entre los demás lugares que no pueden dejar de visitarse en Jerusalen figuran: el Museo de Yad Va-Shem (lugar de conmemoración, admonición y homenaje a los seis millones de judíos fallecidos en el Holocausto), el Museo de Israel en donde se hallan los rollos bíblicos encontrados en el Mar Muerto, la Ciudad del Rey David, el estanque de Siloé y la pintoresca aldea de Ein Karem en donde María visitó a su prima Elisabet, cuando ambas estaban embarazadas de Jesús y Juan el Bautista.

La comida en Israel también es digna de ser mencionada, de gran influencia árabe, cada cena es un ritual con muchos platos para degustar en los que no falta el sésamo, el pepino, el queso de cabra y las aceitunas negras, inclusive en los buffet de desayuno.

El restaurante Colony (propiedad de un argentino radicado allí) es uno de los restaurantes más recomendables de la ciudad, aunque no hay que dejar de probar el típico shawarma (delgadas láminas de cordero servidas con ensalada y salsas en un pan árabe) que se venden en pequeños locales por  todo Israel.

Para los cuidadosos del medioambiente, hay buenísimos tours en bicicleta (Amir Rockman,[email protected]) y en segway para conocer la ciudad con un guía especializado.

Nuestra recorrida por Jerusalen expiró al tercer día para seguir recorriendo otras ciudades de Israel, pero parte de nuestro corazón quedó ligado con ese lugar y esperamos volver. Es innegable que ese lugar tiene un áurea especial y por algo es  la capital espiritual del mundo y la “Tierra de Dios”.

Por Luis Seguessa

2 thoughts on “Jerusalen. El encanto sagrado.

  1. Comments are closed.